RELIGIÓN Y DUELO: UN REFUGIO PARA SANAR

Transitar por el proceso de duelo es un camino difícil para muchos. Y es que la muerte suele ser una de las experiencias más complejas que nos puede tocar vivir como personas.

La pérdida de un ser querido suele ser tan difícil que tiende a repercutir en nuestro día a día. Desde nuestras emociones más profundas, hasta perjudicar nuestra salud física. En este contexto, y pensando siempre en la superación de este proceso de duelo, es que podemos señalar que cada individuo enfrenta esta etapa de múltiples maneras siendo la religión o espiritualidad un refugio especial para sanar nuestras heridas.

La religiosidad como sinónimo de sanación

Existen muchos estudios que muestran los efectos positivos que puede lograr la religión tras la pérdida de un ser querido. Refugiarse en la fe, en la creencia de un ser superior, puede ayudar a las personas a salir adelante, dejar la angustia y la tristeza que queda tras el fallecimiento de alguien a quien amamos.

De alguna forma, el rezo o hablar con el ser superior permiten que esté conectado al fallecido. Se forma un lazo que ayuda poco a poco a sanar nuestras heridas.

El vínculo entre muerte y religión

A lo largo de la historia, la religión nos ha enseñado que el fallecimiento de un ser querido no implica que se haya ido de manera definitiva de nuestra vida, sino más bien que su muerte corresponde a una transición que lo lleva a una situación mejor.

Para enfrentar de buena manera este proceso es necesario comprender tres puntos fundamentales:

1.La muerte en un suceso que no podemos evitar, y pese a que uno no estará nunca preparado para afrontarla es algo que se escapa de nuestras manos.

2.Muchas veces la persona que fallece puede padecer algún dolor físico o enfermedad que le provoca un mal vivir. Ante esto, debemos entender que de alguna manera, tras el fallecimiento, ese ser querido a quien amamos estará descansando de ese dolor y está mucho mejor sin ese sufrimiento.

3.Ante la pérdida de un ser querido es necesario respetar aquello que ayuda o reconforta el proceso de duelo.